
Ahora he vuelto “diferente”, siendo una licenciada…espero ahora si pueda invertir más tiempo por aquí. Pero ¿quién dijo que al graduarme iba a ser una persona distinta?
Después de un mes y unos cuantos días del gran suceso, me doy cuenta de que simplemente sigo siendo yo, sigo siendo IRMA. La metamorfosis empieza, extraño la escuela, los libros y las clases, extraño los pasillos, los tostitos con queso y el famoso sombreado. Definitivamente poco a poco me iré transformando en algo que tal vez no quiero ser, que no me siento preparada para ser: un adulto.
Se rumora que los adultos son personas muy ocupadas, por lo general viven en rutinas, algunos de ellos son muy responsables, cumplidos y en ciertos casos se les define como aburridos.
Estoy muy de acuerdo en convertirme poco a poco en todo lo anterior, menos en vivir en una rutina y ser aburrida. Espero que esta metamorfosis que me invade y me invita a ser una joven adulta, me permita controlar ciertos aspectos de mi “nuevo yo” antes de que se apodere de mí por completo, como le sucedió a Gregorio Samsa.

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