
Y hoy fue el día en el que realmente sentí mi alma. Es una extraña sensación como si te oprimieran fuertemente el pecho, pero simplemente no te duele nada.
El aire fresco movía mi cabello mientras caminaba, pensando en este efecto que algunas otras veces he experimentado a lo largo de mis veintitrés años.
Probablemente al terminar una relación, al perder a un ser querido o una mascota, cuando tienes que desprenderte de algo que ha sido parte de ti por un largo tiempo.
Es una clase de impotencia que te frena, pero al mismo tiempo te hace sentir tan vivo...compruebas que eres un ser humano, que sientes, que no eres solamente carne y hueso; que tienes alma.
Se puede llegar a sentir que hay un trailer encima de tu pecho, pero sin dolor, sin sufrimiento...fue solamente esa sensación de presión en mi pecho.
Cuántas veces realmente hemos sentido que nuestra alma esta ahí, así como podemos tocarnos la nariz, la boca, cruzar los brazos o rascarnos la cabeza.
Es experimentar el estar contigo mismo, con tu propio ser y ¡saberte vivo! Sentir que muchas cosas van más allá de tu mente y tu cuerpo, que no somos tan fuertes como pensamos, tenemos alma y no somos soldados; es ahí donde empiezas a conocer tu espíritu.
(seven.pounds)